domingo, 18 de marzo de 2018

ENCÍCLICA DE PAPA PIUS X  SOBRE LA ENSEÑANZA DE CHRISTIAN DOCTRINA

 



Recomendamos releer la Encíclica de Papa Pio X, sobre la enseñanza de Christian Doctrina “ACERBO NIMIS” que para el hoy de nuestra historia no ha perdido vigencia, un aparte de esta en el numeral 3.



Herman@s: No hay razón para extrañar que la corrupción de la moral y la depravación de la vida ya es tan grande, y cada vez cada vez mayor, no sólo entre los pueblos no civilizados pero incluso en esas mismas naciones que se llaman cristianos. El apóstol Pablo, escribiendo a los efesios, les advirtió repetidamente en estas palabras: "Sin embargo, la inmoralidad y cada impureza o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como ser santos, o la obscenidad o necedades". También coloca el fundamento de la santidad y sonido moral en el conocimiento de las cosas divinas - que mantiene en jaque malos deseos: "Vea a ella, por lo tanto, hermanos, que caminan con cuidado: no como necios sino como sabios por lo tanto, no llegan a ser... necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor.

Por la voluntad del hombre conserva muy poco de ese amor divinamente implantado de la virtud y la justicia por la cual era, por así decirlo, atraído fuertemente hacia el bien real y no meramente aparente. Desordenada por la mancha del pecado original, y casi olvida de Dios, su Autor, indebidamente convierte cada afecto a un amor de la vanidad y engaño. Esto se yerra, cegados por sus propios malos deseos, tiene necesidad, por tanto, de una guía para dirigir de nuevo a los caminos de la justicia de donde se ha desviado lamentablemente.

El intelecto mismo es esta guía, que no necesita ser buscado en otros lugares, pero es proporcionada por la propia naturaleza. Es una guía, sin embargo, que, si se carece de su luz compañero, el conocimiento de las cosas divinas, será sólo una instancia del ciego guiando a otro ciego para que ambos caerán en el hoyo. El santo rey David, alabando a Dios por la luz de la verdad con la que había iluminado el intelecto, exclamó: "La luz de tu rostro, Señor, está firmado sobre nosotros."  Luego se describe el efecto de esta luz por añadiendo: "has dado alegría a mi corazón", alegría, es decir, que se agranda nuestro corazón para que se ejecute en el camino de los mandamientos de Dios.(Cf. AN N° 3)


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