Templanza
corporal
¿Cómo podrá llevarse
a cabo este prodigio? Por el amor cristiano y la virtud de la penitencia, la
abnegación del propio yo, el abandono del mundo, las mortificaciones y la cruz.
Para todos aquellos cristianos que no tienen el valor de imponerse otros
sacrificios, se tornan necesarias aquellas virtudes prácticas ya en los
círculos paganos, pero conocidas solamente desde un punto de vista natural,
tales como la templanza que regula el uso de las cosas puestas a nuestro
servicio y que afectan nuestros sentidos, sin quedar prohibido el placer, pero imitándolo a ponerlo en conformidad con la razón y la santa ley de Dios.
Virtudes que en la Sagrada Escritura vienen plasmadas en la abstinencia que
modera el uso de los alimentos, la sobriedad que nos aleja del exceso en el consumo
de bebidas alcohólicas, la castidad que lleva a sus justos términos, dentro del
deber, la inclinación carnal, el pudor que nos defiende contra todo aquello
capaz de dañar la pureza, la humildad que nos hace que otorguemos a Dios todo
el bien que podamos hacer y la dulzura que mantiene el alma serena en la
tranquilidad. Todas estas virtudes, elevadas así al rango de su verdadera
dignidad, deben ser practicadas.
Entiéndase bien que cuando recomendamos la templanza no exhortamos a que se
deje el mundo alejándose del propio hogar, solamente queremos decir que
permaneciendo en el mundo no sigan sin embargo sus preceptos, opuestos a una
vida santa, ni practiquen sus obras, sino que dentro del mundo vivan con un
cristiano distanciamiento.
Tampoco quiero decir que maceren con austeridad sus cuerpos, sino que
procediendo en toda obra con la necesaria virtud, mortifiquen las pasiones de
tal manera que rindan un buen servicio al espíritu en lugar de oprimirlo y
acallarlo. Tampoco deseo exhortar a que ayunen durante un número de días
superior a lo ya establecido, sino que observen un ayuno discreto, el prescrito
por la Santa Iglesia, que conoce bien la fragilidad de sus hijos: ayuno que
desde la época antigua no nos recuerda sino que debemos sentirnos confundidos y
humillados

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